“¿Quién eres tú?” “¿Qué estoy haciendo en esta cama?” “¿Por qué estamos desnudos?”
Estas preguntas se las hacía a su partenaire, según un médico que lo trató, un hombre que acababa de mantener sexo y no se acordaba de nada de lo que acababa de hacer.

Sí, es verdad que hay veces en que es mejor que caiga en el olvido inmediatamente, pero los casos en que no ocurre esto por voluntad propia, según volví a leer ayer en una noticia, se llama “amnesia sexual” y también “sexo para olvidar”, según los sexólogos que lo califican de trastorno “raro pero inquietante”, sobre todo si le ocurre a la persona con la que uno lleva emparejado una porrada de años.
Es un episodio concreto de pérdida de memoria que ocurre tras el coito, y que se prolonga durante un breve lapso de tiempo. La persona que lo sufre no es capaz de recordar nada de la relación sexual que acaba de mantener, ni de ningún otro acontecimiento reciente.
Puede durar varias horas y afecta sobre todo a personas entre 45 y 60 años. Las causas: estrés, dolor, abuso de medicamentos, bajo nivel de potasio en la sangre…”.
Una amiga que ayer me pasó la noticia dice que le ve sus ventajas: una, que como decía al principio, hay polvos que son para olvidar; y otra, la contraria, que como no te has enterado de lo que has hecho, puedes repetir sin salir de la misma cama.





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