“La gran pregunta que nunca ha podido ser resuelta, y a la que yo, pese a mis 30 años de investigación en el alma femenina, tampoco he sido capaz de responder, es: ¿qué quiere una mujer?”.
Lo escribió Sigmund Freud en una carta a una discípula, y hoy, casi un siglo después, esa pregunta, sigue sin tener una única respuesta. Sexólogos, psicólogos, biólogos, neurólogos y todo tipo de terapeutas continúan investigando los anhelos femeninos, y corroboran que adentrarse en el universo del deseo de la mujer es hacerlo en un enigma todavía hoy irresoluble.

Varios estudios realizados por sexólogos ratifican la complejidad del deseo femenino frente a la simpleza del masculino (sic).
Son estudios que recoge la página Duna y que explican, entre otras cosas, que los hombres heterosexuales se excitan con mujeres y los homosexuales con hombres, pero que la respuesta de la mujer es más amplia:
“Con independencia de su orientación sexual, las mujeres se excitan con las escenas de hombres con mujeres, hombres con hombres, mujeres con mujeres… incluso con las imágenes de los bonobos”, según una investigación de Meredith Chivers, profesora de Psicología en la Universidad de Queens (Ontario, Canadá) y pionera en el estudio del deseo femenino.
Según Chivers, “a las heterosexuales les costaba reconocer que les atraían las imágenes lésbicas; a las lesbianas, que se excitaban con los hombres… Y, por supuesto, ninguna admitía haberse puesto a tono con los simios”.
En palabras de Daniel Bergner, autor de La otra cara del deseo , «es como si la mente y los genitales no pertenecieran a la misma mujer».





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