Angus Thomson y Bibi Giles, ginecólogo y paciente, están enfrentados en un tribunal del condado de Worcester, Gran Bretaña.
Ella dice que el médico se le insinuó y le provocó dos orgasmos mientras la examinaba, en una revisión después de una operación de útero.
Él lo niega y dice que fue la mujer quien lo acosó con mensajes eróticos y llamadas.
“Me pareció que aquello estaba mal pero yo no sabía cómo eran los exámenes de un ginecólogo después de una operación” , dice esta señora.

La paciente y su marido no le dieron más importancia porque la enfermedad uterina que padecía requería un tratamiento, y un cambio de ginecólogo retrasaría el proceso.
Bibi Giles, además, dice que soportó miradas sucias y frases subidas de tono, y que cuando le contó al ginecólogo que le dolían los puntos él le contestó:
“Eso es porque aún no has tenido sexo. Si no lo tienes sufrirás una explosión”. ¡Toma!
La defensa dice que es Giles quien cortejaba a Thomson y no al revés y presenta como prueba un mensaje de móvil en el que ella se muestra abiertamente insinuante con su médico.
Qué caso, no se habla de otra cosa en los tabloides británicos. Lo que más me sorprende es que el marido no le diera ninguna importancia. Eso es comprensión, sí señor.





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