De Paulo Cohello

- Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.

Recién graduado: ¿y ahora qué?

El domingo pasado leyendo la Revista Domingo de Prensa Libre,  me llamó la atención un artículo sobre cuantos alumnos egresan de las universidades del país. Y aunque pareciera que son muchos los obstáculos que se le imponen al estudiante para graduarse, creo que existen más cosas de fondo.

Es cierto que se ponen muchos obstáculos y cortapisas a los que ya han cerrado pensum, pero además de eso, la educación en Guatemala está por los suelos. Si tomamos en cuenta que en Guatemala casi una tercera parte de los adultos no saben leer ni escribir (Portal Unesco: La alfabetización en América Latina y el Caribe) entonces podemos deducir fácilmente el porque de nuestra precario sistema educativo. No hay interés alguno por mejorar esto, todos lo sabemos, ni al estado ni al sector privado pareciera preocuparle y basta una simple observación del estado de las escuelas públicas, ver la escasa calidad de muchos maestros y el negocio redondo de los dueños de centros educativos privados que lucran descaradamente con la educación para entender nuestro problema.

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