Al final, el amor que recibes es igual al amor que das

El tiempo pasa pero los recuerdos quedan. Hace un año murió mi mascota, un perro boxer de nombre Togo que era muy especial. Y precisamente me viene a la mente en estos días de invierno como se plantaba frente a la puerta de la casa para contemplar caer la lluvia y como jugaba cuando cachorro, con la otra mascota de mi hija, un chihuahua de nombre Nacho.

No pocas veces me quedé con la respiración entrecortada al ver como con levantaba al chihuahua entre sus fauces y salia corriendo mientras el pequeño perrito solo alcanzaba a agitar sus patas. Nunca le hizo daño alguno, ni tan siquiera un ladrido de regaño. Pero eso si, lo hizo un chihuahua robusto y musculoso a fuerza de tanto retozo.

Ahi fue donde empezamos a notar la gran nobleza que lo caracterizó siempre. Incluso aceptó a dos perras que rescatamos sin tan siquiera intentar gruñir o morderlas. A veces los animales actúan más inteligentemente que nosotros los humanos. Siempre nos saludaba en las mañanas y al regresar a casa, a diferencia de mucha gente que ni siquiera responde a un “buenos días” aunque sea por norma elemental de educación.

Con él aprendimos mucho y en la etapa terminal de su enfermedad aprendí mucho más. Largas horas de desvelo cuidándolo durante la noche, mientras mi esposa se dedicaba a él durante el día. Y no, no lo veo como un sacrificio de nuestra parte sino como una obligación moral de darle todo nuestro apoyo.

No comprendo como hay gente que puede pensar que una mascota es algo dispensable que puede tirarse cuando se aburren de su compañía. Supongo que son las mismas personas que creen que un animal no siente, que no tiene derechos y que solo sirven de distracción y que solo pueden pensar en ellas mismas.

Hoy le encuentro más sentido a la célebre frase de un tema de The Beatles, “Al final, el amor que recibes es igual al amor que das…”. Espero que hayamos retribuido aunque sea una pequeña parte de todo el amor que nos dio y hoy, igual que hace una año, me duele mucho su partida. Me sigue haciendo mucha falta.

Si es cierto que cuando uno muere aquellos a quienes has amado y ya han partido de este mundo te acompañan, espero verlo entre ellos. Hoy todavía tengo ese hueco en el corazón que no he podido llenar. Si no es así, igual tuve el gran privilegio de contar con su compañía en el recorrido por el camino de mi vida. Yo espero que algún día nos veamos otra vez Togo, espero que donde estés lo hagas corriendo y brincando bajo la lluvia como tanto te gustaba hacerlo cuando estabas con nosotros.

3 opiniones en “Al final, el amor que recibes es igual al amor que das”

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  2. Hola, mi boxer está pasando lo mismo que Togo, estamos muy tristes mañana le daremos una inyección para que no siga sufriendo más.
    La vamos a extrañar mucho ha sido una compañera inigualable por 10 años.
    Leyendo lo que Manima ha escrito agradezco mucho los sentimientos expresados en sus notas. Gracias.

  3. Hola Knoepfchen, lamento mucho que tengan que inyectarla, pero a veces es mejor eso y no verlos sufrir.

    Comprendo el dolor que sentirán con su ausencia y el vacío que dejan en la vida de cada uno de los miembros de la familia, pero pueden darse por dichoso de haber compartido tantos momentos buenos con ella, algo que mucha gente encerrada en su egoísmo de pensar que ellos son el centro del mundo, nunca lo han vivido y nunca lo harán.

    Hoy releyendo lo que escribí, nuevamente se me ha abierto la herida, pero se que al final de mis días lo volveré a ver.

    Paz y mucha salud Knoepfchen!

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