La “fiesta” del Toro de la Vega en Tordesillas (España)

 

Prohibir las corridas de toros

No es un secreto el odio que siento por toreros, novilleros y demás basura humana que se dedica a obtener dinero torturando animales, tal y como sucede en las corridas de toros. No es ningún valiente quien con alevosía, ventaja y en grupo, se dedica a torturar a un toro. Y que lo quieran defender diciendo que es algo “cultural”, que se vayan mil veces a la chingada. La tortura no es cultura dice el slogan de un grupo que se opone a ese circo romano.

Sufren los toros y sufren los caballos que utilizan como escudo los “valientes” picadores. Hacer más estúpida a la gente que asiste a esas masacres es de mucho interés para los organizadores, mientras más estúpida la gente, más dinero obtienen. Pero la Corrida de toros es algo totalmente inaceptable.

Por eso me interesa compartir este artículo de ecosofia.org y lo hago completo, porque la ignorancia se combate con inteligencia y al ignorante hay que educarlo.

Para muchos que venimos de países donde no existen las corridas de toros, nos resulta escandaloso comprobar que no sólo en éstas se tortura a estos nobles bovinos: toros embolados, toros al agua, encierros, vaquilladas, novilladas, entre un largo etcétera, van tiñendo de rojo sanguinolento la geografía española.

Una de las más salvajes, el “Toro de la Vega”, reúne a una multitud armada de lanzas, que sueltan a un toro en el descampado, para lancearlo una y otra vez. El hombre que le de el lanzazo mortal recibe el rabo del toro (que lucirá colgando en la punta de su lanza), y alguna joya de oro donada por una joyería del pueblo. Esto sucede cada 15 de septiembre, en Tordesillas (Valladolid), España. En pleno siglo XXI la gente de todo el pueblo, viejos y jóvenes, siguen divirtiéndose con esta salvajada, que defienden por ser “cultural y tradicional”.

Este año, activistas de la asociación española Igualdad Animal se infiltraron en terreno para filmar -cosa totalmente prohibida, incluso para las televisiones- la muerte del toro “Moscatel”. En palabras de Javier Moreno: “Grabamos cuando le clavaban una lanza… lo apuntillaron durante cinco minutos y, a continuación, lo taparon con una lona. No conseguían matarlo y el toro se ha revolcado y se ha vuelto a levantar. Ha sido una agonía prolongada”.

Sólo queda preguntarse: ¿hasta cuándo permitimos tanta crueldad con otro ser vivo?

Cabe agregar que mientras más cruel es un ser humano contra un animal, más cercano está en su inmensa patología de la conducta, de dañar a otros seres humanos indefensos como pueden ser los niños o los ancianos. Esto está comprobado. ¿Aún sos tan ciego de creer que esto es un espectáculo?

 

Ecosofia.org

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