Nosotros también somos animales

Es común escuchar a la gente refiriéndose a otro como “animal” cuando se quiere insultar o hacer referencia a un trato indigno, como si ser animal fuera algo inferior. Así es como se manifiesta una sensación de separación y superioridad del ser humano con respecto a todos los animales, que lleva a actuar como si todos los seres y la Tierra completa estuvieran disponibles a nuestra libre disposición. Esto es antropocentrismo: el hombre es el centro de todo. Sin embargo olvidamos que también somos animales, renegamos sin humildad todas las cosas más obvias y cotidianas que nos recuerdan este hecho.

Todos los animales tenemos características en común, pero las costumbres y la tecnología que ha desarrollado el humano le hace olvidarlo permanentemente. Es bueno recordar lo que somos para cuestionar nuestro actuar cotidiano y cambiar las cosas negativas que provocan injusticia y sufrimiento a la misma especie, a las otras y al planeta.

Todo animal necesita ingerir agua y nutrientes para mantenerse con vida. Todas las especies dedican mucho tiempo de su vida a buscar el alimento que necesitan. Nosotros estructuramos nuestra economía y relaciones sociales en torno a la subsistencia alimentaria, tenemos lindos restaurantes, enormes campos cultivados y un stock siempre disponible de alimentos. Trabajamos para asegurar en primer lugar la alimentación de nosotros y nuestras familias. Seguimos manteniendo una prioridad energético-alimentaria, como todos los otros animales.

Como los cuerpos no usan todo lo que ingieren, los animales necesitan eliminar los desechos defecando u orinando. El ser humano se ha inventado una industria de artefactos especiales dedicados a tal efecto, sistemas de alcantarillado, higiene, ventilación y desodorantes para tapar el rastro de dicha actividad.

La reproducción es básica para la perpetuidad de una especie. La gran mayoría de los animales mantienen relaciones sexuales para reproducirse, y las especies se adaptan para este fin: rituales de conquista y nupciales, organización social para la crianza y cuidado de las crías. Misma cosa sucede en la sociedad humana: hacemos rituales de conquista, nos casamos o emparejamos, al momento del nacimiento de las crías disponemos de quirófanos y personal especializado para asegurar el éxito reproductivo. Hemos montado toda una parafernalia técnica, legal, sanitaria, moral y social para cuidar de las crías, como todos los animales.

Todos los animales nacen, crecen, envejecen y mueren, ya sea por enfermedades o accidentes. En nuestro caso disponemos de una gran tecnología sanitaria que busca aliviar nuestras enfermedades y alargar nuestra vida. Como en todos los restantes aspectos, también existe un enorme negocio detrás de esta natural etapa. Pero aún seguimos enfermando y muriendo, como todos los otros animales.

Otra característica, de las más importantes que compartimos, es que los animales tenemos la capacidad de sentir dolor y experimentar placer. Ningún animal quiere sufrir, todos sentimos temor y reaccionamos cuando nos vemos amenazados, evidenciamos placer si algo nos gusta, nos quejamos al ser heridos, nos deprimimos y podemos perder la estabilidad mental con la frustración o aislamiento. Como todos los otros animales.

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