Un teléfono celular sin botón para detener la vergüenza

Lo he visto en los bancos, en obras de teatro y el cine; el famoso rótulo que pide a los usuarios de celulares que lo apaguen cuando entren. Pero nunca falta el idiota que no obedece las indicaciones, ya sea porque se le olvida o porque él o ella es muy importante y su trabajo, su familia y su vida dependen del celular (y no al revés).

A veces es mejor ignorar al ignorante con su molesto celular, hasta que se topa con alguien que no está dispuesto a permitir que arruinen una presentación o un espectáculo porque en realidad es una falta de respeto para todos los que llegan y han pagado por disfrutar, como en este caso, una sinfonía. Y si le reclaman su falta de educación por tener su celular sonando en medio de un espectáculo, seguro se sorprenderá que tiene un celular sin botón para detener la vergüenza.

Alan Gilbert es un famoso director de orquesta que puso fin a la ejecución del cuarto movimiento de la Sinfonía Nº 9 de Mahler  que ejecutaba la Filarmónica de Nueva York, porque un teléfono celular sonaba insistentemente el tono marimba de iPhone, interrumpiendo el encanto y espiritualidad de ese movimiento.

Incluso el público empezó a abuchear al dueño de celular hasta que finalmente este lo silenció. Tras los aplausos del público, el director Gilbert reanudo el movimiento.

El culpable aceptó ser entrevistado por el New York Times con la condición de no ser identificado. Se presentó como un ejecutivo de negocios de aproximadamente 60 años que recién había cambiado su Black Berry por un iPhone y no sabía que el teléfono tenía alarma. También dijo que él era un fiel seguidor de la Filarmónica de Nueva York y amante de la música clásica casi toda su vida.

Las ironías de la vida, dijo también que muchas veces se había sentido molesto e irritado por los aplausos fuera de tiempo, los murmullos y… los teléfonos celulares que suenan a medio concierto.

Está visto que pueden haber teléfonos inteligentes, pero usuarios no muy inteligentes. Para ellos, poseedores de un celular sin botón para detener la vergüenza, siempre se les puede regalar una bolsa de papel para que se la pongan en la cabeza.

De verdad y hablando en serio, ¿que tan difícil es apagar el teléfono?

Fotografía: Chris Lee © 2011 New York Philharmonic

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